Mamá, ¿a qué mundo me has traído?

Que parecidos y que diferentes. Es curioso como cada uno reacciona de diferente forma ante la misma situación.
¿Cómo sería sino la vida si todos y cada uno de nosotros actuásemos igual no? Claro está que para que todo fluya debemos tener unos mínimos comportamientos comunes y unos valores mínimos de convivencia…porque la vida no es más que una estancia temporal, unas más largas que otras, pero sabemos todos que algún día llegará “el día”.
A lo que mi pregunta es, ¿Porqué sabiendo todos como sabemos, que nuestra existencia tiene fecha de caducidad, no hacemos por tener los mejores años de nuestra vida? Y sobretodo y no menos importante, ¿Porqué no participar en que la gente que nos rodea también los tenga?

Hablando siempre desde mi experiencia, considero que la gente está llegando a un punto de insensibilidad social que empieza a afectar a las relaciones humanas. No se valoran las cosas como antes(y nunca hablando en sentido material), se dejan a un lado las acciones puras y sinceras para dar paso a las superficiales y frías.
Siempre he pensado que no se debe generalizar pero también es cierto que es mejor prevenir que curar y que si no esperas nada seguramente que nada te defraudará.

¿Pero a qué punto estamos llegando? Cuándo hemos empezado a ponernos chalecos anti-balas para no dejar pasar absolutamente nada a través y desconfiar los unos de los otros hasta que nos demuestren lo contrario, ¿no debería ser al revés? ¿confiar hasta que te demuestren que no puedes hacerlo?. El problema es que todo se ha dado la vuelta, la vida te da tantas lecciones a lo largo de ella, que optas por la vía fácil, la de estar alerta. ¿Acaso la vida está hecha para pasarla así? ¿Qué es lo que a veces nos impide apagar el botón?

Lo impide quizás esos valores que se han perdido en el tiempo, una total ausencia de valores dentro de un siglo en el que los reality shows son número uno en audiencia, los niños se educan con los video juegos y los programas basura de la tarde, cuando todo lo que pasa a nuestro alrededor bien sea: corrupción, mentiras, cargas contra ciudadanos, hambre, delincuencia y un gran número de etc’s no corresponden con la honestidad, la moral, humildad, sinceridad, transparencia, el respeto y otro gran número de etc’s. Entonces, cómo no va a afectar eso a las personas, cómo no estar alerta, cómo confiar…
Es una lástima que inevitablemente los problemas externos afecten a nuestra cotidianidad.

Y uno de los valores más importantes, o por lo menos para mi persona, ya que son aquellas personas que sólo tu eliges que estén en tu vida o no, es el de la amistad, dar una mano cuando se necesite, apostar por las personas que tienes a tu alrededor y que algunas de ellas acaben siendo una auténtica pérdida de tiempo.

Por eso hay que elegir, para que un día una amistad no acabe siendo una total indiferencia, la vida es un gran abanico de posibilidades y sólo tú eres libre de elegir el qué, con quién y hasta dónde.

“El día” está dónde tenga que estar por eso debemos dejar de salpicar el agua y empezar a nadar en ella.

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Esta entrada se publicó el 6 de marzo de 2013 en 18:07 y se archivó dentro de Uncategorized. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “Mamá, ¿a qué mundo me has traído?

  1. Tienes toda la razón !!

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