Encantada de conocerte…

Relaciones humanas… Qué seríamos sin ellas…
A lo largo de nuestra vida nos hemos cruzado con cientos y miles de personas, con algunas entablas conversación, con otras tan solo compartes un hueco en la barra del bar, a veces también ocurre que conoces a alguien al que jamás volverás a ver y te quedas con la espinita de saber un poco más, y por supuesto estan aquellos con los que esperas y deseas no volverte a encontrar nunca más.

El día es muy largo y en su transcurso interactuamos con más personas de las que creemos. Un cruce de miradas en el autobús, unos buenos días al entrar a la cafetería, una sonrisa que avanza por la calle, una llamada que te cambia el día, un cliente con ganas de conversación, unas carcajadas con el compañero de trabajo, un abrazo de tu pareja, un give me 5 de tu hijo o una cena con amigos.

Conocidos o sin conocer estámos relacionándonos constantemente y sino que se lo digan a una servidora que trabaja cara al público y vive en una casa con cuatro personas más. Y precisamente en ese campo de tiro llamado convivencia es donde todo cobra otra realidad llena de pros y contras.

Cuántas veces os ha pasado estar en el baño intentando visualizar el rollo de papel y ni rastro de él, o bajar a desayunar con los parpados pegados pidiéndo a gritos una taza de café y ver la cafetera vacía, en ese momento venderías tu alma por algo de cafeína. Y qué me decís cuando vais con el tiempo justo para ir a trabajar y vais al baño a ducharos y taaa chaaan puerta cerrada y el agua sonando, ya se te han adelantado. Por no hablar de esas chispas que saltan de vez cuando como si metieras los dedos directos en el enchufe, según el número de personas dentro del hogar los chispazos pueden incrementar o disminuir según el caso.

Y…momento sofá, ese lugar en el que, sentado con el mando en mano te sientes todopoderoso, pero claro no siempre es tan fácil poseerlo. Te descuidas para ir al baño y a la que vuelves hay un programa puesto que no sabes ni de que va, vas a la cocina a por un vaso de agua y escuchas de repende disparos de la Xbox, y si piensas ir a hacerte la cena olvídate, el poder de zappeo puedes darlo por perdido.
Pero los días soleados también existen como cuando llegas a casa cansada del trabajo y tu compi te abre una cerveza dispuesta a ser toda oídos, cuando decidís que esa noche cenáis todos juntos, en familia. Y por supuesto, cuando uno tiene un problema lees entre miradas, pues conocemos sus divinos secretos… No tienen escapatoria alguna. Cuando la lluvia no cesa los momentos de manta, peli y sofá en compañía siempre son mejores, y más sí vives con amigos la cosa se puede ir de las manos.
Convivencia amigos…todo un mundo por explorar.

Porque a pesar de que digan “la familia es la que tu eliges” no siempre siempre puedes elegir todo lo que te rodea. Pero el valor más preciado de nuestra especie es la capacidad de relacionarnos, y estaréis de acuerdo conmigo en que conocer gente nueva pues… Siempre mola!

Goeden Woensdag

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Esta entrada se publicó el 19 de febrero de 2014 en 9:51 y se archivó dentro de Uncategorized. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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